calicanto-mila-saenz

Mila Sáenz, interiorista.
Un proyecto vocacional.

Calicanto es un sueño hecho realidad. Esta frase define como un guante mi proyecto de interiorismo: Calicanto.
Está caligrafiada en el techo azul de mi estudio, y me acompaña junto a otras pinturas al fresco, fotografías y una cuidada selección de mobiliario que no sólo muestran cómo trabajo, sino también intentan estimular la creatividad de quien me visita al ofrecerle un pequeño ramillete de las infinitas posibilidades que el espacio, como el folio en blanco, brinda.

Un cariñoso guiño al temor al vacío para activar la fuerza creadora que todos llevamos dentro

2014

En 2014 decidí que ya había llegado el momento de plasmar cuanto había aprendido desde mi época de formación en Bilbao y Logroño y posteriormente desarrollado durante casi 30 años de ejercicio de mi profesión de interiorista.

Para la Navidad de aquel año ya estaba instalada -y espero que durante mucho tiempo- en la calle Correo 25 de Bilbao, en uno de los rincones con más encanto del Casco Viejo, junto a la Catedral, y su emblemática Puerta del Ángel que da acceso al claustro.

En mi maleta, arropando a mis inseparables lápices, escuadras y cartabones, una palabra que define mi vocación: interiorismo, y que siempre lo diferencio del término decoracióncon el que, desde luego, se complementa. El primero se refiere a lo profundo, a la base, al cimiento sobre el que se asienta uno u otro espacio. El segundo, se refiere más al broche final, a la piel, al embellecimiento, al maquillaje que sin duda se resquebrajará si el interior que le sustenta no está bien fundamentado.

 

Icono Calicanto

El estudio de
Mila Sáenz.
Interiorista.

El estudio de Mila Sáenz.
Interiorista.

Mila Sáenz interiorista

En mi estudio se dibuja mucho, pero se conversa más. Es imposible hacer una buena obra sin dialogar y, sobre todo, sin escuchar al cliente y así poder establecer una relación de confianza mutua que permita plasmar en el espacio aquello que él demanda.
Esa necesidad es siempre lograr un espacio donde la persona se reconozca, se sienta a gusto, en paz, y se pueda desarrollar en su intimidad, ese reducto en el que nos refugiamos para recomponernos y salir renovados al exterior.
Un hogar es uno de los términos más bellos que existen. No lo deberíamos circunscribir sólo a la palabra ‘casa’, sino a todo espacio que, por la forma en la que está concebido, creado y realizado, nos acoge y nos hace sentir «como en casa».

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